DELEGAR PARA GANAR
"El gerente que trata de retener todo el poder termina
exterminando a su empresa." Esta incisiva reflexión que la autora del
siguiente artículo utiliza como punto central para su análisis, describe
la problemática situación que atraviesan muchos ejecutivos. Hacer o
dejar hacer. Concentrar actividades en ellos mismos o aprender a confiar
en sus subordinados.
El concepto de empowerment, es decir, el menor o mayor
grado de decisión otorgado a los empleados para que cumplan con sus
responsabilidades, llenó muchas páginas de la literatura sobre
management. A esta altura casi nadie duda de sus bondades, pero lo que
hace un tiempo se presentaba como la última teoría en boga es ahora un
imperativo de orden práctico. El tiempo no alcanza y aunque lo intenten,
los gerentes no pueden absorber todo. La realidad demuestra que la única
alternativa viable es saber repartir el trabajo, saber delegar con
eficacia.
En el siguiente artículo Shari Caudron explica qué hay
que hacer para aprender a delegar y cómo obtener los resultados
esperados.
Si usted es como la mayoría de los gerentes, seguramente
tiene mucho para hacer y muy poco tiempo para hacerlo. Le estarán
pidiendo que recorte lo que no sirve, que levante la moral, que mejore
la calidad del producto, que administre la carga de trabajo, que
planifique para mañana y que, de algún modo, logre los legendarios
niveles de servicio al cliente. Seguramente estará trabajando mayor
cantidad de horas, llevándose trabajo a casa los fines de semana y
repitiéndose que las cosas se calmarán "uno de estos días". Pero
enfrentemos la verdad: no va a haber menos trabajo. La organización a la
que pertenece puede haberse achicado, pero la pila del trabajo pendiente
que está sobre su escritorio sigue siendo la misma.
Ahora usted sabe que es imposible hacerlo todo solo. Por
esa razón apoya activamente los principios del empowerment, es decir
darles a los empleados la información y la autoridad necesarias como
para que tomen decisiones y busquen soluciones innovadoras sin que sea
necesario decírselo. Pero, en ocasiones, no puede esperar a que sus
empleados tomen la iniciativa y resuelvan el problema. Hay veces en las
que necesita que una tarea determinada se haga ya.
Cómo consigue, entonces, que sus empleados hagan esas
tareas específicas? En una sola palabra: delegando. Desgraciadamente, la
realidad de hoy nos demuestra que dentro de las empresas hay muchos
gerentes que desconocen las pautas para delegar apropiadamente.
Dick Lohr, presidente del Institute of Management &
Sales Techniques, Inc., de Grafton, Virginia, y autor del seminario en
cassette "How to Delegate Work and Ensure It's Done Right" (Cómo delegar
el trabajo y asegurarse de que se haga bien) (Career Track Publications,
Boulder, Colorado), dice: "Para delegar con eficacia tenemos que pensar
en lo que necesitamos que se logre y saber cuáles son los resultados que
queremos obtener".
Aunque en la teoría delegar parece simple, a la mayoría
de nosotros nos resulta difícil pronunciar la frase: ¿podría hacerme
esto? Por alguna razón es más sencillo o al menos más familiar respirar
hondo, hacer el trabajo y luego quejarse amargamente de lo sobrecargados
que estamos.
Después de varios años capacitando gente para que sepan
delegar mejor, Dick Lohr señala que hay cuatro razones claves por las
cuales los gerentes no delegan con mayor frecuencia:
· Piensan que están cediendo control y poder, cuando en
realidad los están incrementando. "Cuando delego aumento mi nivel de
control a través del esfuerzo de mis empleados y les doy más poder, lo
cual en definitiva me da más poder a mí."
· Muchos gerentes piensan que pueden hacer mejor el
trabajo, y sin duda con mayor rapidez, que cualquiera de los empleados a
quienes se les podría delegar. Esto puede llegar a ser cierto, pero
piense en el tipo de trabajo que usted está delegando. ¿Esa tarea debe
hacerse siempre a la perfección? Decida el nivel aceptable de desempeño,
encuentre a alguien que pueda alcanzar ese nivel y luego delegue.
· Muchos gerentes tienden a hacer cosas que son
interesantes, rápidas, fáciles, o lo que Dick Lohr denomina "tareas
divertidas". Con frecuencia, estos trabajos son los más fáciles de
delegar. Si un gerente insiste siempre en hacer todas las tareas fáciles
y divertidas es muy probable que nunca llegue al trabajo importante que
se supone que todo gerente realiza.
· Muchos gerentes sufren de "paranoia ocupacional".
Creen que sus subordinados están en carrera para alcanzarlos y que si
delegan las tareas importantes sus empleados llegarán a estar mejor
preparados, a tener más experiencia, a ser más altos, más jóvenes y más
atractivos y, en consecuencia, con el tiempo, estarán en condiciones de
robarles el empleo.
Dick Lohr señala: "Como gerentes tenemos dos
posibilidades: realizar el trabajo o desarrollar a nuestra gente. La
única forma de preparar a nuestras organizaciones para enfrentar los
desafíos que hoy nos plantea el ambiente laboral y ocuparnos de los
rigores de la competencia nacional e internacional es hacer crecer y
desarrollar a nuestra gente. A largo plazo, los gerentes que tratan de
retener todo el poder y el control van a terminar matando a sus
organizaciones porque no han preparado a los empleados para aceptar
nuevos desafíos". Y delegar puede generar un altísimo grado de
motivación. Delegando los gerentes evitan crear personas indispensables,
que por ese motivo no pueden ser promovidas. "Además, si usted no
delega, la primera persona indispensable que habrá creado es usted
mismo, y eso anula sus posibilidades de promoción", explica Dick Lohr.
Pero, ¿por qué? Porque un jefe eficaz jamás tomaría a una persona que se
ha vuelto indispensable y la alejaría de la tarea que hace tan bien.
Finalmente, deberíamos delegar como resultado de
nuestras propias limitaciones físicas. Lohr apunta lo siguiente: "Mi
papá tuvo un trabajo de orientación física durante toda su vida,
repartiendo casa por casa productos de una panadería. Un día me dijo:
'Vos sabés, Dick, estuve seriamente limitado durante toda mi vida en
función de mi trabajo porque hay un límite a lo que puedo hacer en un
día del cuello para abajo. En cambio, del cuello para arriba no tengo
límites'. Esto amplió mis horizontes. Porque cuando tratamos de hacer
todo solos estamos trabajando del cuello para abajo. Estamos físicamente
limitados en lo que podemos hacer. En consecuencia, si usted quiere
abrir su propio futuro y abrir también el futuro de su gente y ayudarlos
a crecer, es necesario que aprenda a delegar, y esto es trabajar del
cuello para arriba".
En su seminario, Dick Lohr nos enseña a trabajar del
cuello para arriba utilizando un proceso al que denomina "la docena de
quien delega", es decir 12 pasos que integran un proceso que los
gerentes deben seguir para poder delegar con eficacia. Son los
siguientes:
1) Fije un objetivo claro y sencillo.
2) Seleccione una persona para delegarle tareas,
pero no elija automáticamente al mejor empleado. Pida voluntarios se
sorprenderá al ver quiénes levantan la mano.
3) Si es necesario, capacite a la persona elegida en
la tarea a realizar. Delegar debe aumentar la confianza, por lo tanto
seleccione una misión que estire pero no rompa al empleado.
4) Cuando discuta el proyecto, pídales a sus
empleados que le den ideas. Ellos pueden ver el problema desde una
óptica diferente. Además, esto es una garantía de que el empleado ha
comprendido la tarea.
5) Asigne el trabajo y explíquele a la persona por
qué la ha elegido.
6) Proporciónele una guía. Esto no significa decirle
cómo tiene que hacer el trabajo sino brindarle los hechos necesarios y
sugerirle posibles enfoques.
7) Haga un "contrato de delegación". Esto
determinará el nivel de libertad con que el empleado podrá moverse con
recursos de la compañía, la frecuencia del seguimiento que usted
realizará y la forma en la que se medirá el desempeño.
8) Establezca controles, tales como presupuestos y
fechas límite.
9) Mantenga el control sobre todos los aspectos del
proyecto.
10) Brinde un feedback, tanto positivo como
negativo.
11) Evalúe el proyecto terminado.
12) Identifique las lecciones que ha aprendido
después de todo, el empleado no es la única persona que se beneficia con
la delegación de tareas.
Siguiendo estos pasos, los gerentes pueden delegar con
eficacia todo tipo de trabajo. Pero, ¿de qué manera puede determinar
usted si está delegando el tipo correcto de tarea?
"Para conseguir eso es necesario que comprendamos lo que
yo denomino la matriz de prioridades importantes/urgentes", explica Dick
Lohr. En esta matriz, el trabajo queda incluido en uno de los cuatro
cuadrantes. El cuadrante uno contiene el trabajo que es importante y
urgente. El cuadrante dos incluye el trabajo importante pero no urgente.
En el cuadrante tres se ubica el trabajo que parece urgente pero que no
es tan importante. Y el cuadrante cuatro está destinado a una tarea cuyo
grado de importancia y urgencia es bajo.
Lohr sugiere que los gerentes deben llevar una carpeta
de delegación de tareas durante 30 días y guardar en ella, en un
registro separado, la información que corresponde a cada una de las
personas a las que se le han delegado funciones.
Dice: "En el transcurso de estos 30 días, cada vez que
usted delegue tareas a una persona, tome el registro de ese empleado,
anote la tarea delegada y asígnele un número tomando como base el nivel
de prioridad". En otras palabras, decida en qué cuadrante incluir el
trabajo. Al finalizar los 30 días, cuente cuántos cuadrantes uno, dos,
tres y cuatro ha delegado.
Y agrega: "Muchas veces las personas se sorprenden
porque piensan que están delegando tareas significativas, importantes,
que representan un verdadero desafío es decir, aquellas que
correspondería incluir en los cuadrantes uno y dos hasta que descubren
que sólo están delegando trabajos propios de los cuadrantes tres y
cuatro. Desgraciadamente, si usted no está delegando trabajos
significativos, es muy probable que no haya crecimiento del personal y
que, en consecuencia, se pierda la motivación".
Sin embargo, existen tres responsabilidades claves que
los gerentes nunca deben delegar:
· No delegue el feedback, sea positivo o negativo. Sólo
el gerente apropiado es quien debe ocuparse del feedback.
· No delegue la responsabilidad de llamar al orden a una
persona o de despedirla, por más tentador que resulte.
· Nunca delegue aspectos que sean políticamente
sensibles.
¿Cómo se beneficia el empleado con la delegación de
tareas?
Dick Lohr señala: "Con el downsizing empresarial en
marcha que yo creo que continuará hasta el fin de esta década hay un
gran movimiento de empleados, tanto a nivel de las empresas públicas
como de las privadas. Por esta razón, no importa si el personal se queda
con nosotros sólo por un tiempo o durante un plazo más largo, lo
importante es que cuando nos dejen sean más inteligentes, más valiosos y
tengan un mayor valor de mercado".
Sin embargo, es probable que algunos empleados se
resistan a esta delegación de tareas. En general, es el empleado quien
ha sido contratado para tener cabida dentro de una caja a la que la
mayoría de las empresas llaman "descripción de tareas". Superar esta
resistencia a la delegación debe comenzar en la etapa de contratación,
explicándole durante la entrevista que esta caja no tendrá una tapa y
que se espera de él que salga de ella y aprenda otras tareas.
Creer que el personal podrá y logrará terminar una tarea
que se le hubiese delegado aumenta su nivel de confianza y de
experiencia. Pero la delegación no es sólo formar el carácter de los
subordinados y aliviar nuestros niveles de tensión. Delegar tiene que
ver con generar el éxito. Quienes hace tiempo que se dedican al
management saben que su propio éxito se mide según el éxito de otras
personas.
Para terminar, Dick Lohr señala: "Su capacidad para
hacer el trabajo en forma personal ya no es el medio para crecer
profesionalmente. En realidad, es el factor limitante".
Comience con la confianza
"Delegar con eficacia va más allá de aprender qué, cómo
y por qué delegar", dice Blaine Lee, vicepresidente del Covey Leadership
Center, de Provo, Utah, y director del Programa de Liderazgo Centrado en
los Principios que lleva adelante esa organización.
Señala lo siguiente: "La gente no aceptará que usted le
delegue una tarea a menos que confíen en usted, y no podrá construir esa
confianza a menos que usted sea digno de ella. Si no ha cumplido con sus
empleados, o los ha traicionado, o no se ha puesto de su lado en el
pasado, cuando les delegue una tarea es muy probable que la terminen
porque le tienen miedo a usted o a lo que usted puede hacer, pero
durante el proceso, y muy sutilmente, encontrarán formas de sabotearlo".
Cómo hace un gerente para ir construyendo una relación
de confianza con sus subordinados? "La primera forma, y la más
importante, es simplemente saber escuchar", comenta Blaine Lee. "En
realidad, es muy simple, pero con frecuencia no nos escuchamos." Luego,
prestar atención a las pequeñas cosas de esa relación e impedir que las
dificultades menores se conviertan en grandes. Después, hay que estar
dispuesto a comprometerse y a trabajar sin descanso para cumplir con
esos compromisos. "Haga pocas promesas y cumpla su palabra a cualquier
precio", señala Lee, "porque en una relación laboral es mucho lo que
está en juego". Finalmente, discúlpese cuando comete errores.
Obstáculos organizacionales
En Don't Do. Delegate! (No haga. ¡Delegue!) (Franklin
Watts), James M. Jenks y John M. Kelly enumeran una serie de obstáculos
con los que se encuentra la organización cuando delega y sugieren
algunas soluciones:
Obstáculo: Muy poca gente, ya muy sobrecargada.
Solución: Presione para que aumente el personal o
haga que sus subordinados también deleguen, ya sea a quienes están por
debajo de ellos o a especialistas externos. Aprenda a manejar el tiempo.
Elimine el papelerío innecesario y los demás elementos que significan
una pérdida de tiempo. De todos modos, delegue la mayoría de las
personas puede estirar sus tiempos y ocuparse de algunas tareas
adicionales.
Obstáculo: Contratación de personal incompetente.
Solución: Realice todos los cambios de personal que
estén a su alcance y recuerde que a cada uno de sus subordinados puede
delegarle tareas, aunque sean limitadas.
Obstáculo: Inadecuada capacitación y promoción.
Solución: Recuerde: delegar es la mejor forma de
capacitar. Adapte la delegación y los controles correspondientes al
nivel de competencia y capacidad del subordinado.
Obstáculo: Confusión dentro de la organización su
jefe ignora la línea jerárquica y asigna tareas directamente a los
subordinados que usted tiene a su cargo.
Solución: Hable a solas con su jefe y haga que él
defina con claridad cuáles son las tareas que le corresponden a usted y
a la gente que trabaja para usted.
Obstáculo: Estancamiento dentro de la organización.
El opuesto de confusión organizacional el organigrama es de piedra.
Solución: Delegue con prudencia y lleve un registro
de los resultados para que sirvan de respaldo a sus decisiones.
Manténgase en estrecho contacto con su gente de modo tal que usted pueda
responder por ellos frente a su propio jefe.
Obstáculo: Inestabilidad. Nadie quiere correr
riesgos como resultado de la incertidumbre que reina en la organización.
Solución: Elija delegar tareas que se aproximen
mucho a las actuales funciones de sus empleados. Ayúdelos a que
comprendan que las habilidades que logren adquirir a partir de las
nuevas tareas aumentarán su seguridad laboral en lugar de socavar sus
cargos actuales.
Obstáculo: La delegación ha perdido valor. La
compañía está impulsando a los gerentes a quemarse las pestañas
trabajando en lugar de delegar a los subordinados.
Solución: Delegue, obtenga resultados y demuéstrele
a la compañía la relación causa-efecto.
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